Si sientes que andas pero no avanzas…
Publicado el 23 noviembre, 2016

Si sientes que andas pero no avanzas, no te inundes en la frustración , solo necesitas encontrar otra manera. Refuérzate por cada pequeño logro que consigas. Pon la atención en todo lo que te vaya haciendo sentir bien ( sin confundir bienestar con felicidad ). Sigue intentándolo, si no la mediocridad reinará en tu vida y no serás tú. Si sigues avanzando, pasarás la línea de no retorno del despegue del avión.

¿Qué vas a celebrar hoy?
Publicado el 16 diciembre, 2015

celebración

  1. Realización de un acto social solemne o formal.
  2. Conmemoración o festejo.
  3. Aplauso, aclamación.
  4. Ceremonia de la misa que realiza un sacerdote.
Hoy : reconoce y agradece todo cuanto puedas
Publicado el 11 diciembre, 2015

Si te sientes agradecida, haz saber a la otra persona que su comportamiento ha tenido o está teniendo consecuencias valiosas para ti y los tuyos, que te ha dado algo importante y positivo.

También, reconoce si sientes que la otra persona dice o hace algo que te sirve de modelo, que te impulsa a aprender de ella. Reconoce la virtud que te parece valiosa y apreciable y que supone un ejemplo que te anima a crecer y a esforzarte por ser mejor persona.

Cuando agradeces y reconoces generas una corriente de empatía que te conecta con la otra persona, mejora las relaciones y potencia el crecimiento. Cuando una persona se esfuerza por ayudar a otra y ofrecerle lo mejor de sí misma practica el reconocimiento siempre que puedas.

Hoy pruébalo  con tu familia, en casa, en la calle, con las personas que te atienden en una tienda… Comprobarás que ocurren cosas diferentes, que las relaciones mejoran y se consolidan, incluso que tú te sientes mejor. El agradecimiento y el reconocimiento genera una corriente emocional positiva que afecta tanto a quien lo recibe como a quien lo emite. Si es sincero sería como si “dar fuera recibir“.  También comprobarás que, al incrementar la práctica, los que te rodean también tenderán a hacerlo de forma progresiva.  Generarás relaciones más profundas, valiosas y positivas.

Y cada noche no olvides agradecer todo lo que te regala la vida. GRACIAS!.

Revitaliza tus relaciones
Publicado el 22 septiembre, 2014

En ocasiones sientes miedo a mostrar tu reconocimiento, admiración o amor hacia las otras personas. Si supieras la importancia de dar y recibir reconocimiento para sostener y afianzar relaciones valiosas, actuarías diferente.

La buena noticia es que puedes aprender .

Puedes expresarte de forma directa. ¿Y si lo intentas mirándole a los ojos al mismo tiempo?. Hablando de ti misma sin giros, ni rodeos y  no tienes por qué evitar las palabras como: “te valoro”, “te aprecio”, “te quiero”.

Se específica y entra en los hechos recordando y poniendo sobre la mesa esas acciones concretas que son dignas de reconocimiento y valoración. Recuerda que el lenguaje no sólo describe si no que también crea la realidad.

Aunque te pueda costar al principio,  desaprende a emitir  juicios y etiquetas. No eres nadie juzgar  aunque sean opiniones bienintencionadas, al emitirlas, generas una desigualdad en la relación. Mejor que decir tu eres… puedes expresar lo que a tí te pasa con lo que ella hace.

No desaproveches las miles de ocasiones que el día te pone por delante para realizar estas conversaciones. Prueba a agradecer, reconocer, mostrar aprecio y admiración con pequeños gestos, y mediante expresiones sencillas. En todo momento, y a todas las personas con las que te cruces en el día.

Atrevete, comprobarás que ocurren cosas diferentes, que las relaciones mejoran y se consolidan, incluso que tú te sientes mejor puesto genera una corriente emocional positiva que afecta tanto a quién lo recibe como a quién lo emite. Comprobarás que, al incrementar estas conversaciones, las personas que te rodean también tenderán a hacerlo de forma progresiva. Estás generando relaciones más profundas, valiosas y positivas y aumentando la energía de las relaciones.

¿Y por qué a mí no me reconocen?
Publicado el 1 julio, 2014

El reconocimiento hacia uno mismo supone la aceptación de que lo que soy es valioso y suficiente, supone que reconozco mis recursos, y que estoy conforme con mi identidad. Cuando esto no se da, da igual lo que haga el otro, no me sentiré nunca suficientemente reconocido. Hay personas que necesitan alimentar el ego, creando así una estima y valía dependiente de la presencia o no de reconocimientos externos. Estas personas llevan una vida de sufrimiento y  una trayectoria profesional  marcada por el resentimiento de lo que no recibieron, fijándose siempre en lo que falta y no en lo que tienen.

El cómo me siento reconocido por los demás también está relacionado con el manejo de mis expectativas. Si sé recibir lo que me es dado sin expectativas sobre cómo deberían ser las cosas, evitaré la frustración de no conseguir lo que deseo y podré recibir lo que me es dado con agradecimiento y sin envidias por sentir agravios comparativos con mis compañeros, as. Personas exigentes nunca están satisfechas sobre cómo les gustaría ser reconocidas, ya que el reconocimiento dado no coincide con la manera exacta de cómo se hubieran imaginado que necesitaban ser reconocidas. A estas personas en las organizaciones es difícil satisfacerlas.

También he escuchado en sesiones de coaching creencias y juicios que bloquean la propia posibilidad de sentirnos reconocidos. Son frases del tipo: “Me ha dejado una caja de bombones en la mesa, algo quiere. ¿Qué me irá a pedir ahora?”; “Ya me ha dicho mi madre, al verme el fin de semana trabajando: Acuérdate de tu padre que  se murió y  nunca nadie le reconoció nada en la empresa”; “Sí, me reconoce en Navidad delante de los demás, para quedar bien. En realidad ya sé lo que siente”;  “¡Y ni me dio ni las gracias!”.  

Sin embargo, tenemos la libertad de poder elegir la manera de observar la realidad, de cómo responder ante las circunstancias. Quedarme en una conversación de víctima, impotencia, injusticia, sólo me lleva a un sufrimiento asegurado.

Otras personas están creándose las circunstancias de vivir en una organización con más satisfacción.  Sus creencias son del tipo: “Cada cual hace lo mejor que puede, dadas las circunstancias en las que se encuentra”;  “Todo individuo lleva dentro un talento que espera ser revelado” ; “Las personas no hacen las cosas mal adrede”; “Toda acción de otra persona o es una muestra de amor o una petición de amor”.

La organización en la que trabajas puede decidir establecer o no un sistema de reconocimiento para lograr en las personas una mayor satisfacción e implicación. Tus compañeros, compañeras con los que has tenido la suerte o desgracia de trabajar durante unas cuantas horas al día pueden ser personas que posean o no las competencias para el reconocimiento real, sincero, correcto. No obstante, siempre puedes elegir cómo sentirte. Tú decides qué pensamiento vive en ti. Y nada, excepto tus propios pensamientos, te puede hacer daño.

 

Reconoce y comprobarás que ocurre algo diferente
Publicado el 30 junio, 2014

Cuando nos sentimos agradecidos, normalmente le hacemos saber a la otra persona que su comportamiento ha tenido consecuencias valiosas para nosotros, que nos ha dado algo importante y positivo. También, el reconocimiento puede nacer de la opinión de  que hay algo en lo que la otra persona dice o hace que nos sirve de modelo, que nos impulsa a aprender de él. En este caso, también le hacemos saber que le reconocemos una virtud que nos parece valiosa y apreciable y que supone un ejemplo que nos anima a crecer y a esforzarnos por ser mejores personas.

Dar reconocimiento es dar una prueba de atención, verbal o no verbal, positiva o negativa, y en todos los casos intencionada, mediante la cual muestro a la persona que es importante para mí, tanto ella como su trabajo o responsabilidad.

La expresión del reconocimiento tiene un poder evidente en la mejora de las relaciones profesionales y crecimiento personal. Damos al otro la posibilidad de que conozca mejor su identidad pública, es decir, la imagen que tengo de él, la valoración que hago de su modo de actuar. Esta visión de “lo que el otro piensa sobre lo que yo hago” es muy importante y necesaria para profundizar en la comprensión de uno mismo, de las habilidades y fortalezas disponibles. Desde este punto de vista, el reconocimiento es una potente herramienta de aprendizaje.

La ausencia de reconocimiento incondicional, la  falta de atención positiva o negativa a la persona y a lo que ésta hace, es aún peor que la crítica a su conducta o hechos concretos o incluso a su persona.

Si cuando reconocemos generamos una corriente de empatía que nos conecta con el otro, mejora las relaciones y potencia el crecimiento, cuando las expresiones de reconocimiento escasean o se emplean de manera inadecuada en una organización, las relaciones se resienten. Cuando una persona se esfuerza por ayudar a otra y ofrecerle lo mejor de sí misma y encuentra a cambio falta de reconocimiento o de gratitud de manera reiterada, acabará juzgando como injusto lo que la otra persona está haciendo (o dicho más apropiadamente, lo que el otro no está haciendo). Es probable que, en consecuencia, aparezca el resentimiento y la relación se deteriore. La falta de gratitud y de reconocimiento ha roto muchas relaciones de pareja, familiares, de amistad, o laborales.

Practica el reconocimiento siempre que puedas. Pruébalo también con tu familia, en casa, en la calle, con las personas que te atienden en una tienda… Comprobarás que ocurren cosas diferentes en los diferentes ámbitos, que las relaciones mejoran y se consolidan, incluso que tú te sientes mejor. El reconocimiento genera una corriente emocional positiva que afecta tanto a quien lo recibe como a quien lo emite. Si es sincero sería como si dar fuera recibir.  También comprobarás que, al incrementar la práctica, los que te rodean también tenderán a hacerlo de forma progresiva. En última instancia, generarás relaciones más profundas, valiosas y positivas.

¿Para que necesitamos ser reconocidos?
Publicado el 14 febrero, 2014

Recuerda la diferencia entre el reconocimiento para engordar tu ego, la búsqueda permanente de aprobación, y el dejar tu valía en manos de lo que digan o dejen de decir las demás personas.

Recuerda que reconocer a una persona es volverle a conocer, mirarle a los ojos y agradecer aquello que ha hecho o dicho que te ha favorecido, es identificar en él un comportamiento,  competencia o habilidad que es digna de mención.

Desde la humildad, sinceridad, sin juzgar, en primera persona,indicando en concreto qué es lo que es para tí motivo de reconocerlo

Si no estas atenta, no vas a poder percibir todos los momentos que puedes reconocer a las otras personas. Comienza hoy simplemente por agradecer y podrás seguir por el reconocimiento.  Verás que la energía que se crea es diferente. Observa qué pasa.

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ACTIVIDADES PROGRAMADAS 2017

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Liderar en el contexto actual. Mayo.
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