¿Quién eres tú para querer cambiar a la otra persona? ¿Quién eres tú para decir que la otra persona necesita tu ayuda?. En esa actuación ya hay un juicio de que una persona puede ser más o menos que otra.
Puedes ofrecerte, estar presente, crear un contexto de confianza y lo que sea necesario aparecerá y fluirá.
Sin añadir ansiedades, preocupaciones, cargas y mucho menos sufrimiento. Alégrate porque hay una persona a la que estas tratando como igual. No la juzgues, ni la mires con pena. Esa mirada es la que en realidad la que está perpetuándole en su “desgracia” circunstancial y como el mundo o su mundo la percibe.


