La capacidad de pensar que has desarrollado te ha traído hasta hoy muy buenos resultados. Sin embargo utilizarlo con demasiada frecuencia, te está haciendo pagar un peaje.

No vives la vida, vas despistada. ¿Te has dado cuenta de cuantos pequeños golpes recibes con las esquinas de las mesas? . Y tu sistema nervioso es como si estuviera siempre a pleno rendimiento, como si ya no supiera relajarse.

Toma conciencia de ese mecanismo de ir en «piloto automático» y comienza a hacer una pausa. Respira y lleva tu atención al momento presente. Sea lo que sea lo que está ocurriendo, centrarte en la respiración siempre será como volver a casa.

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