Sólo si aprendes a vivir la muerte podrás vivir la vida. Pregúntate ¿Cómo has vivido los finales en tu vida? ¿Huyes, los evitas, los provocas, pataleas ante ellos? O los transitas en paz como la otra cara de la moneda. El nacimiento y la muerte, son dos caras de la misma moneda. Antes o después todo sistema muere, aunque haya sistemas que duran siglos.
Presta atención en tus finales a los patrones y pautas de conducta, qué modelos mentales se presentan, a ese conjunto de creencias que dan sentido a lo que haces, que te sirve de base para explicar el mundo, para orientarte en él y actuar. Identifica los modelos mentales presentes y busca alternativas cuando se conviertan en limitantes. Sustituye esas creencias limitantes sobre ese final por otra creencia poderosa que te abra puertas al futuro que deseas.


