Cuando dejes de brillar: ¡Para! Para sentir la Presencia. Párate y estate atenta porque los ruidos te pueden distraer: el miedo, el ego, voces de otras personas. Presta atención a tu ser, no es cuestión de buscar si no de encontrar, sin esforzarte por llegar a alguna parte, sin nada que perseguir.
Si sientes que algo no marcha bien en ti o a tu alrededor, toma un cuaderno y comienza a escribir cada día.
Desarrolla el hábito de estar contigo y conocerte un poco más observándote cómo reacciones el cuando, porqué y para qué. Retírate durante un tiempo y no te marques ningún objetivo grande.
Y simplemente márcate 2 o como mucho 4 principios irrenunciables que quieres tener presente. Lo mínimo ya sabes que menos es mas. Céntrate y no te disperses, no te comas todo el bufet. Recuerda a Pareto y su ley 20/80.


