Has vuelto a caer en lo mismo.Da igual que sea comer dulces o sacar tu cólera en público. Te siente igual de culpable y la relación de confianza contigo misma se va deteriorando.
Cada vez que te descubras culpándote por no llegar a esa meta, ese cambio de hábito, comparándote con otras personas, detente. Simplemente para. Estás haciéndote daño y eso no es tratarte con respeto y amor incondicional.
En vez de eso, mira lo que estás haciendo bien ahora, y se feliz por ello. Lo que estás haciendo ahora puede ser (y probablemente es) maravilloso. Aprecia el regalo de este momento.
Y curiosamente, a partir de ahí comienza la transformación. Es un milagro.


