No se entiende que se des un Taller de amor en el trabajo.
Ese amor es la mirada que desarrollas en tu relación con los demás. Mirar y verlos como seres legítimos y completos. Independientemente de tus actos, pensamientos o explicaciones que te das sobre el mundo.
Todos tenemos en nuestro interior aquello que es esencial para desplegar nuestro máximo potencial. Mira a la otra persona desde el amor supone aceptarlo profundamente y comprometerte con la posibilidad que tiene de llegar a ser. La otra persona no necesita tus consejos, sermones, en ocasiones basta con tu presencia, disponibilidad y la confianza en sus posibilidades.
La mirada amorosa es una mirada que acepta a la otra persona, que no la enjuicia, que ve sus posibilidades incluso más allá de lo que parece razonable. Y por eso tiene una enorme capacidad transformacional, porque sostiene y desde ahí la otra persona crece. Desde la confianza se despliegue sus capacidades.


