Todos buscamos ser felices. ¡Que levante la mano la persona que no quiera ser feliz!. Aunque en ocasiones no lo logremos y no sepamos como conseguirlo. Seligman ha definido la fórmula de la felicidad que es igualmente aplicable a personas, relaciones y equipos.
F= R + C + V
Toda persona nace con un rango de felicidad, en parte heredado de sus “progenitores” por un aspecto genético y también contagio de la cultura empresarial. Nos podríamos imaginar la diferencia entre un equipo de una ONG en un país latino y un equipo en una multinacional de un país nórdico. Vemos familias, relaciones y equipos adictos a repertorios emocionales que les abren o les cierran puertas, sin ser ellos mismos conscientes de tal herencia.
Otro aspecto que no podría olvidar son las Circunstancias que en ese momento la persona, relación o equipo está pasando.
La buena noticia es no es la herencia del rango emocional, ni las circunstancias las que determinan la felicidad y por lo tanto el éxito en una relación o equipo. Es su voluntad y decisión por una actitud de responsabilidad y no de victimismo, sean cuales sean las circunstancias que el presente les toque vivir o las herencias “genéticas” del pasado.
Una relación es una invitación constante al descubrimiento de nuevas formas de pensar, ser y sentir para lograr. Consiste en salir de nuestra “zona de confort” ( aparcamiento de pago que muchos equipos utilizan ) para realizar una aventurada travesía que conlleve unos riesgos asumidos de manera consciente.
Asumir tu responsabilidad es poner en marcha su capacidad de responder con inteligencia, creatividad, aceptación y respeto incondicional cualquier circunstancia que se le presente. Confianza, humildad y atrevimiento son los rasgos que necesitaría asumir ante los cambios que nos está planteando este momento de vida que estamos viviendo.


