Buscas el momento y el contexto adecuado, junto a la otra persona, expresando cómo te sientes. Sin reproches, ni agresividad, y tampoco desde la superioridad. Simplemente expresas tu emoción a la otra persona y le dices cómo te sientes.
La petición que nace desde esa emoción presente es diferente y los resultados y efectos también.
Desde la presencia. Conversaras diferente.


