El conocimiento intuitivo es un gran regalo de la naturaleza para generar hipótesis, sugerir caminos a seguir y otros caminos que evitar. El cuerpo sabe algo de lo que no eres consciente. Y es que sabes más de lo que crees saber, aunque no sepas por qué lo sabes, ni dónde viene. Es un saber que no se sabe tal.
Las relaciones y experiencias han ido dejando rastros que has almacenado como conocimiento intuitivo y has creado conexiones que no eres capaz de explicar. Muchas percepciones no pasan por tu corteza cerebral, aunque tu cuerpo las recibe, guarda fielmente.
Necesitas aprender a utilizar esta reserva de conocimiento intuitivo. Profesionalidad e intuición pueden ir de la mano. El cuerpo te da todo tipo de señales, es sólo cuestión de que aprendas a distinguir las que son lo suficientemente confiables.
Cuando actúas desde la intuición y las cosas funcionan, sientes ese aire de magia y de misterio.


