Ayer tu hija Jone te preguntó si no existían pastillas para el odio.
Se refería al resentimiento que percibía que sentían esas dos personas entre sí.
El resentimiento viene de una legítima expectativa o compromiso roto. Una promesa dicha o no dicha que no fue cumplida
El sentimiento de injusticia. El espíritu de venganza: terrenal o divina permanece escondido. No puedes expresar el enfado. Nos “quejamos” amargamente de lo que nos hicieron. Y en ocasiones no podemos hacer el “reclamo” correspondiente.
Y no, las emociones no se convierten en nuestras aliadas con pastillas.


