Te propongo un ejercicio.
La tarde-noche antes de volver a tu trabajo tras un periodo vacacional observa tu estado emocional y pensamientos. ¿Cómo te sientes? ¿Qué pensamientos aparecen? Si alguna emoción te resulta desagradable:
Identifícala, toma conciencia, ponle un nombre y acepta esas emociones porque son un regalo de la naturaleza. Lo que se acepta se transforma, lo que se resiste, persiste.
Entiende de dónde vienen y comprende que esas emociones están en tí, no en los demás, nacen de tus pensamientos e interpretaciones -en base a tus creencias, juicios, valores, inquietudes, expectativas y posibilidades que te abren o cierran puertas -. Escucha el mensaje que te está enviando.
Y pasa a la acción. Siempre puedes hacer algo que responda a ese nuevo mensaje y te sitúe en un futuro mejor. Cuando expresas una emoción, quedas “ex-presa” de ella. Puedes vivir, relacionarte y trabajar de otra manera. Actúa.
Bonus track: Durante un momento piensa en esa persona que conoces que en este momento no tienen a dónde ir a trabajar mañana. Imagina que eres tú y observa¿Qué sentirías? ¿Qué pensamientos tendrías?. Ahora puedes también escuchar el mensaje y aprendizaje que este ejercicio te está regalando.


