Te gustaría afirmar que tienes el síndrome Solomon, por ciertos síntomas. Por ejemplo, que  adoptas y cambias ciertos comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría y evitar sobresalir, destacar o brillar. Que te boicoteas a ti misma porque -de forma inconsciente-, temes triunfar por miedo a que tus logros ofendan a los demás.

Sin embargo, reconoce tus síntomas del síndrome Solomon. Ese conformismo que nace en ti procede del sentimiento de vulnerabilidad al exponerte a los juicios críticos y del miedo a ser marginada del grupo.

Temes que las personas movidas por la desazón que les genera su complejo de inferioridad te critiquen para  compensar sus carencias y sentirse mejor consigo mismas. Y sin embargo es tu falta de autoestima y de confianza en ti misma, la que pone tu valía en las manos de los juicios externos.

Acepta que vives junto a otras personas condenando el talento y el éxito ajenos. Y no sólo te paraliza el miedo a los juicios y ser marginada, también está la envidia.

La envidia que llega cuando observas en otra persona eso que quieres. Tu linterna interna mental enfoca entonces el escenario únicamente de lo que te falta, alimentando así ese infantil complejo de inferioridad.

Has visto como reconocer el complejo de inferioridad es tan doloroso, que en ocasiones para canalizar la insatisfacción se reacciona juzgando a la persona que ha logrado eso que envidiamos. O reaccionado es con el típico “Pues yo más” de la persona con autoestima baja. Desde ahí es imposible alegrarte con la alegría ajena y te culpas por ello.

Pero la envidia no es otra cosa, sino un espejo donde ves reflejadas tus propias frustraciones y deseos ( muchas veces de forma inconsciente y casi sin tomar conciencia de ellos ).

Puedes trascender la envidia, intentando admirar y aprender de las cualidades y las fortalezas que han permitido a otras personas alcanzar sus/tus sueños antes que tú.

Lo que codicias te destruye, lo que admiras te construye, porque aquello que admiras empiezas a practicarlo en ti.

La envidia es tu maestra y viene a traerte un mensaje. ¿Te estará revelando los dones y talentos innatos que todavía tienes pendiente por desarrollar?. Puedes superar el síndrome de Solomon, y empieza/continúa aportando lo mejor de ti misma a la sociedad.

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