Si el dolor físico te invita a tomar decisiones y comportamientos, la soledad te está invitando a prestar más atención a tus relaciones, a comunicarte a reparar o crear vínculos.
No estás siendo consciente del enorme impacto mental y emocional que está teniendo en tu vida y el alto coste del peaje que estás pagando día a día por estar estacionada en la parcela de la “soledad”.
Hoy sobrevivimos en lo físico y nos abandonamos en lo emocional.


