Intentar que los demás cambien es una pérdida de energía. Lo único que puedes hacer es ser un modelo para ellos, y si no lo entienden, dejarlos. La vida es demasiado corta y puedes pasarte fácilmente toda la vida tratando de cambiar a alguien sin conseguirlo.

Las personas son espejos de ti. Si un rasgo de alguien te disgusta, es probable que sea también una característica que tienes pero que detestas y sólo la ves en los demás. O bien ocurre que esa persona refleja lo opuesto a un rasgo tuyo  para mostrarte lo que necesitas equilibrar.

Quieres que los demás te acepten y  quieran tal y como eres, ¿que te impide actuar a ti así?. Y si con esa persona no puedes, acéptalo y tómalo como un aprendizaje pendiente.

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