Aprende disfrutando , no con estrés, aburrimiento ni sacrificio.
Aceptaste una herencia de desconfianza hacia ver lo bueno, ser optimista, la celebración por los resultados logrados hasta el momento, la satisfacción por un buen trabajo realizado.
Tus antepasados tenían la misión de sobrevivir con esfuerzo, miedo en el cuerpo y desconfianza que le obligaba a estar en alerta permanentemente para no morir. Por eso hoy tu cerebro sigue programado para sobrevivir en la postguerra de principios del siglo pasado. A tu cerebro la felicidad y el orgullo por lo que eres y has logrado, le puede parece algo egoísta.
Desaprende a ver sólo lo que te falta, los errores, lo malo. Desaprende esa manía que tienes de compararte sólo con las personas que lo hacen mejor que tú. Tienes que entrenarte conscientemente en la satisfacción por un trabajo bien hecho, celebración de un resultado conseguido y también en la alegría al compartir en tu equipo buenas ideas. También necesitas entrenarte en la risa.
Tu cerebro es plástico, un órgano maleable. Estás aprendiendo y desaprendiendo. Es posible.
Ten en cuenta que una vez que has aprendido algo ( también cuentan los aprendizajes inconscientes ) cuesta mucho más desaprenderlo porque ya has creado un surco, una camino físico, químico y electro en tu cerebro. Por eso te cuesta tanto cambiar. Es como si de tanto pasar por un mismo recorrido en el campo, día a día con tu caminar has hecho un surjo dónde no crece la hierva y aparece la tierra y las piedras. Puedes volver a sembrarlo pero te llevará un tiempo, decisión, voluntad y recursos. Además de cuidado de permitir que la siembra de la nueva semilla crezca con paciencia.
Necesitas paciencia y constancia como haces en otros ámbitos de tu vida.


