Utiliza la mente para prever, planificar y organizar pero no dediques más tiempo a programar, reflexionar y cuestionarte … que a vivir. Obsérvate como tienes encendida la mente permanentemente aunque no la necesites para pensar.
Observa las creencias que te limitan, y apóyate si es necesario en las que te animan. Pensamientos, opiniones, juicios y creencias también es un tipo de alimento que te afecta más de lo que te imaginas.
Actívate, mueve tu energía, ponte en marcha, sal, levántate y anda si observas que te estás marchitando.


