No eres la edad que tienes, ni talla de pantalón que usas, ni la cifra que aparece en la báscula cada mañana.
No eres el número de amigos de facebook, ni las vistas que logras cada semana.
No eres el importe que aparece en tu extracto del banco, ni lo que ingresas o no cada mes.
No eres el número de tu coeficiente, ni el número de veces que lo intentaste hasta conseguirlo, ni la nota que sacaste, ni la clasificación en la que te colocaron aquella vez.
No eres el número de éxitos, ni el de fracasos que sientes que has tenido tú o tus hijos en tu vida.
No eres el número de países a los que has viajado, ni el número de idiomas en los que te haces entender.
No eres el número de personas a las que has ayudado, ni el número de personas que te han tenido que ayudar.
No eres el grado de utilidad y generosidad que logras.


