Si te sientes agradecida, haz saber a la otra persona que su comportamiento ha tenido o está teniendo consecuencias valiosas para ti y los tuyos, que te ha dado algo importante y positivo.

También, reconoce si sientes que la otra persona dice o hace algo que te sirve de modelo, que te impulsa a aprender de ella. Reconoce la virtud que te parece valiosa y apreciable y que supone un ejemplo que te anima a crecer y a esforzarte por ser mejor persona.

Cuando agradeces y reconoces generas una corriente de empatía que te conecta con la otra persona, mejora las relaciones y potencia el crecimiento. Cuando una persona se esfuerza por ayudar a otra y ofrecerle lo mejor de sí misma practica el reconocimiento siempre que puedas.

Hoy pruébalo  con tu familia, en casa, en la calle, con las personas que te atienden en una tienda… Comprobarás que ocurren cosas diferentes, que las relaciones mejoran y se consolidan, incluso que tú te sientes mejor. El agradecimiento y el reconocimiento genera una corriente emocional positiva que afecta tanto a quien lo recibe como a quien lo emite. Si es sincero sería como si «dar fuera recibir«.  También comprobarás que, al incrementar la práctica, los que te rodean también tenderán a hacerlo de forma progresiva.  Generarás relaciones más profundas, valiosas y positivas.

Y cada noche no olvides agradecer todo lo que te regala la vida. GRACIAS!.

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