Durante años has sabido aprovechar «tiempos muertos» y convertirlos en tiempos de provecho. Ese aprendizaje se convirtió en hábito en ti, hasta el extremo de considerar tu tiempo de descanso, silencio y desconexión en un «tiempo muerto«.
No hay tiempo más vivo que el tiempo que dedicas a la gran tarea de hacer nada.
Y una vez que recuerdes eso ya podrás con sabiduría y equilibrio volver a la transformación de tus «tiempos muertos» en «tiempos vivos, muy vivos».


