En ocasiones sientes miedo a mostrar tu reconocimiento, admiración o amor hacia las otras personas. Si supieras la importancia de dar y recibir reconocimiento para sostener y afianzar relaciones valiosas, actuarías diferente.
La buena noticia es que puedes aprender .
Puedes expresarte de forma directa. ¿Y si lo intentas mirándole a los ojos al mismo tiempo?. Hablando de ti misma sin giros, ni rodeos y no tienes por qué evitar las palabras como: «te valoro», «te aprecio», «te quiero».
Se específica y entra en los hechos recordando y poniendo sobre la mesa esas acciones concretas que son dignas de reconocimiento y valoración. Recuerda que el lenguaje no sólo describe si no que también crea la realidad.
Aunque te pueda costar al principio, desaprende a emitir juicios y etiquetas. No eres nadie juzgar aunque sean opiniones bienintencionadas, al emitirlas, generas una desigualdad en la relación. Mejor que decir tu eres… puedes expresar lo que a tí te pasa con lo que ella hace.
No desaproveches las miles de ocasiones que el día te pone por delante para realizar estas conversaciones. Prueba a agradecer, reconocer, mostrar aprecio y admiración con pequeños gestos, y mediante expresiones sencillas. En todo momento, y a todas las personas con las que te cruces en el día.
Atrevete, comprobarás que ocurren cosas diferentes, que las relaciones mejoran y se consolidan, incluso que tú te sientes mejor puesto genera una corriente emocional positiva que afecta tanto a quién lo recibe como a quién lo emite. Comprobarás que, al incrementar estas conversaciones, las personas que te rodean también tenderán a hacerlo de forma progresiva. Estás generando relaciones más profundas, valiosas y positivas y aumentando la energía de las relaciones.


